COLOMBIA, Julio 9 de 2026. La apreciación del peso colombiano frente al dólar, que ha convertido a la moneda nacional en una de las de mejor desempeño en América Latina durante 2026, comienza a afectar la competitividad y los ingresos del sector agroexportador, según alertó el Centro de Estudios Económicos Anif.
El fortalecimiento cambiario, con una tasa representativa del mercado (TRM) que pasó de 4.308 pesos por dólar el 1 de enero de 2025 a 3.334 pesos el 6 de julio de 2026, representa una apreciación de 22,6 % del peso colombiano en un año y medio. Esta dinámica posiciona al país entre las economías emergentes con mayor fortalecimiento de moneda en la región.
Aunque en principio una moneda fuerte puede reflejar estabilidad económica, para los exportadores agropecuarios la situación implica un reto significativo. Gran parte de las ventas de productos como café, flores, banano, palma de aceite, azúcar y aguacate se liquidan en dólares, pero la conversión a pesos luego de la apreciación reduce el valor de esos ingresos en moneda local.
Anif ilustró este impacto con un caso concreto sobre el café, uno de los principales productos de exportación nacional. Un análisis del centro de estudios revela que cada variación de 100 pesos en la tasa de cambio puede representar un efecto cercano a 34.000 millones de pesos en el valor de las exportaciones cafetaleras, bajo condiciones constantes de volumen exportado. Esto significa que la revaluación de la moneda limita la liquidez y reduce los márgenes operativos de los productores.
La entidad también advirtió que esta tendencia deteriora la competitividad internacional de los productos agrícolas colombianos frente a compañeros afectados por devaluaciones más profundas, lo que puede comprometer la capacidad del país para mantener e incrementar su participación en mercados globales.
Además del impacto directo en la rentabilidad, Anif enfatizó que la persistente apreciación del peso configura un desafío estructural para el sector agroexportador, pudiendo afectar la producción nacional y la estabilidad laboral en el campo. Según cifras oficiales, estas actividades generan aproximadamente 2,5 millones de empleos formales directos e indirectos; por lo tanto, una pérdida sostenida de competitividad derivada del tipo de cambio podría tener repercusiones negativas en el mercado laboral rural.
Frente a este panorama, Anif señaló que la solución no debe limitarse a la expectativa de un cambio unilateral en la tasa de cambio, sino que debe enfocarse en estrategias de largo plazo. Se torna imprescindible fortalecer la competitividad estructural de las empresas agroexportadoras, diversificando su oferta y reduciendo la dependencia histórica en la fortaleza del dólar.
El centro de estudios propone avances en productividad, promoviendo la transformación e industrialización de los productos agrícolas, así como aumentando el valor agregado de las exportaciones colombianas. La adopción de certificaciones de sostenibilidad también fue recomendada para acceder a mercados con mejores condiciones comerciales y lograr mayores ingresos para los productores.
En conclusión, la resiliencia futura del sector exportador rural depende de la capacidad del país para competir por calidad, innovación y transformación productiva más allá de una ventaja cambiaria. El fortalecimiento del peso colombiano debe interpretarse como un llamado a acelerar las inversiones que eleven la productividad y consoliden un sector agroexportador más competitivo y menos vulnerable a las fluctuaciones del dólar.
Redacción BusinessCol
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