COLOMBIA, Octubre 13 de 2026. La exploración petrolera en Colombia enfrenta una fecha límite para asegurar la continuidad de sus actividades, pues los contratos vigentes permitirán realizar esta labor solo hasta 2030. Así lo advirtió Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), quien hizo un llamado al Gobierno para avanzar en la creación de condiciones que posibiliten la firma de nuevos contratos exploratorios y el desarrollo de yacimientos no convencionales.
Pearl destacó la importancia de reactivar la exploración como parte integral de una política energética sostenible a largo plazo. Enfatizó que, aunque los contratos vigentes se extienden hasta 2030, la exploración y posterior producción comercial requieren varios años para materializarse, por lo que las decisiones tomadas en el presente serán clave para mantener el ritmo productivo del país en las próximas décadas.
El dirigente gremial también señaló que la estabilización jurídica, fiscal, la agilidad en trámites ambientales, las consultas previas y la seguridad en los territorios son elementos críticos para incentivar las inversiones en el sector. La aspiración gubernamental de recuperar una producción de un millón de barriles diarios depende en buena medida de la ejecución efectiva de estos proyectos, lo que implica consolidar descubrimientos existentes, aumentar la recuperación en campos operativos y sumar nuevos recursos.
El tiempo clave de los contratos
Según la ACP, la exploración petrolera debe mantener un espacio permanente dentro de la política energética nacional. Bajo el esquema actual de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), los contratos exploratorios pueden durar hasta seis años y, en caso de descubrir un yacimiento, la evaluación de su potencial comercial puede tomar hasta dos años adicionales. Posteriormente, se deben adelantar procesos de desarrollo y disponer de la infraestructura necesaria para la producción y comercialización.
Pearl aclaró que firmar un nuevo contrato no se traduce en un aumento inmediato en la producción petrolera, ya que los tiempos para materializar estos proyectos son prolongados y dependen de resultados exploratorios junto con la agilización de trámites regulatorios.
El presidente de la ACP manifestó que la estabilidad normativa es vital para atraer inversiones sostenibles, dado que la incertidumbre eleva los costos financieros y puede desviar capital hacia otros mercados. Por ello, la industria propone establecer incentivos claros, acelerar la firma de contratos y garantizar procesos ambientales y socioculturales transparentes y eficaces, además de fortalecer la seguridad en zonas productoras.
Mientras continúan avanzando las nuevas oportunidades, el sector busca también incrementar la producción mediante proyectos incrementales y técnicas de recobro mejorado en campos existentes, aunque estas acciones complementarias no sustituyen la necesidad de exploración para la incorporación de reservas.
El futuro del fracking y los yacimientos no convencionales
Otro punto clave señalado por la ACP es la definición definitiva sobre el desarrollo comercial de los yacimientos no convencionales (YNC), que posicionan al fracking como una alternativa importante para ampliar los recursos petroleros y gasíferos del país. Según datos compartidos por Pearl, el potencial de estos recursos puede llegar a 8.234 millones de barriles de petróleo y 167 tera pies cúbicos de gas, aunque estos valores representan recursos potenciales y no reservas probadas.
La ACP sostiene que Colombia no carece de recursos sino que enfrenta el reto de convertir estos recursos en reservas explotables. Destacó que la técnica del fracturamiento hidráulico cuenta con amplia experiencia internacional y que el marco regulatorio y contractual para su aplicación ya está vigente, según concepto del Consejo de Estado.
Para avanzar, la ACP propone que el debate pase de la discusión teórica a la ejecución de proyectos concretos, asegurando un manejo riguroso de riesgos, transparencia, altos estándares ambientales y monitoreo continuo. Además, buscan construir acuerdos que reconozcan las diferentes perspectivas y garanticen la gestión responsable del desarrollo de estos recursos.
Esta urgencia está ligada a las reservas probadas de petróleo, que al cierre de 2025 sumaban 2.020 millones de barriles, con una relación reservas/producción de 7,4 años. Este indicador señala la necesidad de incorporar nuevos volúmenes para mantener las reservas frente a la extracción actual.
Asimismo, el sector petrolero representa un pilar fundamental para las finanzas nacionales y las regiones productoras, generando en 2025 ingresos cercanos a los 38 billones de pesos, incluyendo alrededor de 7 billones en regalías. La mayor inversión se concentra en los departamentos de Meta, Casanare, Arauca y Huila, con Meta y Casanare acaparando cerca del 68% de esos recursos.
Finalmente, la ACP advierte que la disminución en inversión exploratoria puede afectar no solo la producción sino también las exportaciones, empleo, proveedores, impuestos y las economías regionales, por lo que recuperar la actividad petrolera es fundamental para sostener el desarrollo económico y social del país.
Redacción BusinessCol
Contenido editorial elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisión de fuentes públicas. Si encuentra alguna inconsistencia o desea solicitar una corrección, puede contactar al equipo editorial de BusinessCol.
