COLOMBIA, Julio 14 de 2026. Un reciente análisis publicado por Razón Pública pone en evidencia una paradoja en el manejo del gasto público durante el gobierno de Gustavo Petro: a pesar de contar con el presupuesto más alto en la historia del país para el año 2026, se ha registrado una baja ejecución de estos recursos, especialmente en inversión, lo que afecta la efectividad en el cumplimiento de las metas del Plan Nacional de Desarrollo.
Según datos oficiales provenientes del Portal de Transparencia Económica del Ministerio de Hacienda, para 2026 el Presupuesto General de la Nación (PGN) alcanzó un total de 555,8 billones de pesos, cifra inédita en términos reales. De este monto, el presupuesto de funcionamiento fue récord, representando el 65,8% del total, mientras que la inversión representó solo el 16,1%, la proporción más baja desde 2022 y debajo del promedio histórico del siglo XXI del 24%.
El informe muestra que, pese a esta asignación récord, la ejecución presupuestal ha estado sistemáticamente por debajo del promedio histórico en este siglo. En 2025, por ejemplo, la ejecución del gasto de funcionamiento alcanzó el 91,5%, cifra inferior al promedio histórico del 94,3%. Peor aún fue la ejecución de inversión que solo llegó al 64,2%, una cifra crítica ya que es la segunda más baja desde 2020 y muy por debajo del promedio del 77,7% registrado entre 2000 y 2018.
A nivel sectorial, esta baja ejecución de inversión fue particularmente marcada en entidades clave como Hacienda (26,2%), Presidencia (29,2%), Planeación (35,7%) y Vivienda (36%), sectores estratégicos para la planificación y desarrollo social. En contraste, algunos sectores como Igualdad y Equidad, Trabajo, Educación y Ciencia, Tecnología e Innovación mostraron niveles de ejecución superiores al 80% de promedio en ese período.
Para 2026, con datos hasta junio, la situación no parece mejorar significativamente. La ejecución total de inversión se ubicó en un modesto 30,5%, con sectores que evidenciaron demoras notables, como Fiscalía (5,5%), Rama Judicial (6%), Salud y Protección Social (10,8%) y Transporte (11,5%). Este fenómeno sugiere rezagos importantes en la materialización de proyectos y proyectos asociados al presupuesto aprobado.
El análisis también explora el posible vínculo entre el ciclo electoral y la ejecución presupuestal, una relación que en otros gobiernos ha mostrado comportamientos oportunistas con mayores gastos en períodos preelectorales. Sin embargo, durante el mandato de Petro, esta relación no se observa claramente; la ejecución mostró altibajos sin un patrón definido que apunte a una politicización del gasto.
Este contexto alimenta críticas acerca de la capacidad institucional para gestionar y ejecutar eficientemente los recursos públicos, principalmente en inversión. A pesar de los abundantes recursos, la baja ejecución impacta la capacidad del gobierno para cumplir con su Plan Nacional de Desarrollo y para llevar a cabo programas financiables que generan desarrollo económico y social.
BusinessCol destaca que esta situación abre un debate relevante sobre la administración pública y sus retos estructurales. Un presupuesto elevado no garantiza por sí solo mejores resultados si la estructura para la ejecución y seguimiento no está en capacidad de aprovechar esos recursos. Por lo tanto, urge mejorar los mecanismos de gestión, planificación y control para convertir la capacidad presupuestal en resultados tangibles para la sociedad colombiana.
Para profundizar en el tema, el texto original está disponible en Razón Pública bajo el título Balance del gasto público en el gobierno Petro: altos recursos, baja ejecución.
Redacción BusinessCol
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