COLOMBIA, Agosto 25 de 2026. La compañía Drummond alista para el 2027 la perforación de sus primeros pozos en yacimientos no convencionales ubicados en el área de César Ranchería, en el departamento del Cesar. Esta iniciativa forma parte de los cuatro contratos que tiene la empresa con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH): CR2, CR3, CR4 y La Loma, que están dirigidos al desarrollo de recursos no convencionales, una apuesta estratégica para ampliar las reservas de petróleo y gas en Colombia.
Así lo confirmó Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), quien manifestó que Drummond estaría en capacidad de iniciar la actividad de perforación aproximadamente en un año, siempre que se cumplan las condiciones necesarias para avanzar.
Los dos primeros contratos, CR2 y CR3, firmados el 23 de diciembre de 2016, se encuentran actualmente en fase exploratoria aunque suspendidos, mientras que el contrato del área CR4 está en fase cero y fue formalizado recientemente, el 22 de diciembre de 2023. Según Castañeda, el país cuenta con más de una década de análisis y discusión sobre el desarrollo de recursos no convencionales y ya posee la experiencia técnica requerida para dejar atrás los protocolos piloto y entrar en una fase de ejecución operacional.
El desarrollo de estos recursos tendría lugar en la formación La Luna, situada en la región del Magdalena Medio. La estrategia contempla una campaña inicial con la perforación de entre 10 y 12 pozos para evaluar parámetros técnicos críticos como el espaciamiento adecuado entre pozos, la longitud de las fracturas hidráulicas y la productividad de las formaciones, con el fin de reducir riesgos geológicos y optimizar el diseño para una explotación económicamente viable.
Castañeda enfatizó que es necesario aprovechar el conocimiento técnico generado en experiencias internacionales, citando los yacimientos no convencionales de Permian en Estados Unidos y Vaca Muerta en Argentina. Colombia debe avanzar hacia una etapa temprana de desarrollo de estos recursos, sin estancarse en proyectos piloto. En este sentido, destacó el papel que debería jugar Ecopetrol, al reactivar su equipo profesional con experiencia en no convencionales para capitalizar ese aprendizaje en los proyectos nacionales.
El experto indicó que el país podría llegar a multiplicar por cerca de 70 las reservas probadas de gas y por cuatro las de petróleo gracias al desarrollo de este tipo de yacimientos, lo que representaría un impacto significativo para las zonas tradicionalmente petroleras como el Magdalena Medio. Sin embargo, aclaró que el efecto sobre la producción nacional no sería inmediato, debido a que las decisiones de inversión y construcción tomadas hoy solo repercutirán en volúmenes relevantes dentro de un horizonte cercano a cuatro años.
Durante el primer semestre del año, la producción petrolera colombiana promedió menos de 730.000 barriles diarios, mientras que la producción comercial de gas descendió por debajo de los 700 millones de pies cúbicos diarios, lo que plantea la necesidad de diversificar y fortalecer las fuentes de hidrocarburos. De esta manera, en 2027 la perforación de pozos en César Ranchería marcaría el inicio para establecer las condiciones necesarias que permitan un desarrollo escalonado y sostenible de los recursos no convencionales.
Para facilitar la puesta en marcha de estos proyectos, Castañeda subrayó cuatro condiciones clave: que se garantice el licenciamiento ambiental con el debido proceso de consultas previas, se mantenga un entorno seguro, se asegure la competitividad para atraer la inversión y se preserve una gobernabilidad institucional estable. También resaltó la importancia de otorgar estabilidad jurídica y tributaria debido a las grandes inversiones que requieren estos desarrollos.
En el contexto más amplio de la industria, el desarrollo de César Ranchería se suma a otras iniciativas de hidrocarburos que demandan años de preparación para aportar volúmenes significativos, como el proyecto Sirius, que tiene previsto aportar cerca de 470 millones de pies cúbicos diarios a partir de 2030 y 2031. Según Castañeda, las decisiones actuales sentarán las bases para reducir la dependencia en importaciones energéticas hacia esa fecha.
La expectativa del sector es que con la nueva fase de inversiones en yacimientos no convencionales, liderada por Drummond y acompañada por otras empresas, Colombia pueda consolidar un desarrollo energético más diversificado y autosuficiente en las próximas décadas.
Redacción BusinessCol
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