COLOMBIA, Octubre 9 de 2026. La discusión sobre el salario mínimo para el año 2027 comienza a cobrar relevancia en la agenda económica nacional. Diferentes gremios empresariales han manifestado su postura favorable a un incremento que se ajuste a criterios técnicos basados en la inflación y la productividad laboral, con participaciones formales que deben entregarse en la mesa técnica antes del vencimiento del plazo fijado para esta fecha.
Aunque la negociación oficial apenas está en sus primeras etapas y la Comisión Tripartita convocó una próxima reunión para el 13 de octubre, varios líderes gremiales ya han planteado sus propuestas sobre el margen adecuado de aumento, que a diferencia del incremento del 23,7% aplicado en 2026, debería estar contenido y sustentado en variables económicas comprobables.
Andrés Velasco, presidente de Asofondos, enfatizó la importancia de que el ajuste refleje la suma de la inflación anual más la ganancia de productividad certificada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), señalando que «el ajuste no debe seguir una lógica de herramienta de política social» sino responder a la realidad económica.
En cifras concretas, con una inflación anual que podría ubicarse cercana al 7% y una productividad laboral histórica cercana a un rango de 1% a 2%, los gremios sugieren que el aumento adecuado para el salario mínimo en 2027 estaría en un rango comprendido entre el 8% y el 9,5%. Camilo Sánchez, presidente de Andesco, respaldó este rango y resaltó que sumar hasta dos puntos porcentuales por productividad es un planteamiento técnico pertinente.
En el sector agropecuario, la presidenta de Asocaña, Claudia Calero, defendió que es fundamental para su industria formalizada que se mantengan ajustados a criterios técnicos como la inflación y productividad para fortalecer la competitividad. Similares apreciaciones expresaron Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), advirtiendo que un aumento excesivo podría afectar negativamente la informalidad laboral.
José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, afirmó que el aumento debe ser concertado siguiendo los lineamientos técnicos para evitar repetir el escenario excepcional de 2026. En la industria de hidrocarburos, Nelson Castañeda, presidente de Campetrol, sostuvo que ese equilibrio es clave para preservar la competitividad y sostenibilidad empresarial.
Desde el sector financiero, Germán Arce de Asofiduciarias expresó que se espera un salario mínimo que preserve el poder adquisitivo de los trabajadores, después de varios años en que el incremento se definió con argumentos políticos alejados de los números técnicos. En transporte, Nidia Hernández de Colfecar y Arnulfo Cuervo de Fedetranscarga señalaron que el aumento debería moverse entre un máximo de 8% y 9,5%, con Cuervo destacando una eventual decisión del Consejo de Estado sobre la nulidad del decreto actual como factor que podría cambiar el escenario negociador.
Cabe mencionar que el gremio Fenalco reiteró su solicitud de nulidad del decreto que fijó el aumento del 23,7% para 2026 ante el Consejo de Estado, alegando que incumplió los parámetros del Código Sustantivo del Trabajo, y se espera una decisión al respecto en este mes. Este factor, si llegase a prosperar, podría traer volatilidad a las negociaciones para 2027.
En síntesis, la mayoría de gremios coinciden en que el ajuste del salario mínimo debe tener un fundamento técnico claro, contemplando especialmente la inflación y la productividad, para evitar impactos adversos en la formalidad laboral y la competitividad empresarial de Colombia en el próximo año.
Redacción BusinessCol
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