COLOMBIA, Agosto 19 de 2026. La reconstrucción de las viviendas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto en Chocó exigirá un esfuerzo sin precedentes en la industria siderúrgica colombiana, que necesitará movilizar hasta 2 millones de toneladas de acero para atender las necesidades constructivas. Según un análisis del sector, el costo estimado para la adquisición de este acero podría alcanzar hasta $7,5 billones anuales.
Tras el evento sísmico que dejó más de 163.000 viviendas entre averiadas y destruidas, cinco empresas líderes del sector acero – Acerías Paz del Río, Grupo Siderúrgico Reina, Diaco, Ternium y Sidoc – han anunciado su compromiso en liderar un plan conjunto de donaciones y suministro de acero para apoyar los procesos de reconstrucción. Este esfuerzo incluirá, además, aportes específicos para la reparación de infraestructura clave como la Catedral de Manizales, el Hospital Universitario del Valle y varias instituciones educativas, según informó Daniel Rey Suárez, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la ANDI.
Rey explicó durante el Congreso Empresarial Colombiano que la demanda de acero para la recuperación podría suponer un incremento del 50% sobre la producción anual actual de la industria, que es de aproximadamente 1,6 millones de toneladas, con una capacidad instalada de hasta 2,6 millones de toneladas. Estas cifras reflejan un reto importante para el sector acero nacional, que deberá responder tanto a las demandas inmediatas de la reconstrucción como a mantener su producción regular.
El rol del acero en la recuperación es fundamental. En concreto reforzado, las barras de acero proporcionan la ductilidad necesaria para que las estructuras puedan deformarse sin romperse bruscamente, una característica esencial para la resistencia sísmica. La normativa colombiana, NTC 2289, establece los requisitos técnicos mínimos para barras de acero, garantizando su desempeño en situaciones de alta amenaza sísmica, condición que afecta al 83% de la población del país y para la que el 52% de la edificación previa a la norma NSR-10 no está preparada.
El director de la Cámara Colombiana de Acero destacó que la magnitud del desastre obliga a una movilización coordinada. La industria está gestionando apoyos en maquinaria para remoción de escombros y labores de rescate, y se conformará una mesa técnica con el gobierno para definir detalles del proceso de reconstrucción y los recursos necesarios, que además del acero involucran fondos nacionales y créditos con banca multilateral.
Por su parte, la reconstrucción de cerca de 76.000 viviendas —que podría equivaler a la mitad del promedio anual de construcción de 150.000 unidades en Colombia— exigirá esfuerzos inéditos en todos los frentes, incluida la recuperación de infraestructura social, económica y de servicios públicos.
Finalmente, Daniel Rey subrayó la responsabilidad y oportunidad que representa esta situación para la industria y el país: «Pocas veces una generación tiene la oportunidad de decidir el país que quiere construir para las futuras generaciones, y estamos en ese momento». El desafío es mayúsculo y la respuesta del sector siderúrgico será clave para superar esta crisis y cimentar una Colombia más resiliente.
Redacción BusinessCol
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