COLOMBIA, Julio 22 de 2026. La reciente evaluación de Moody’s Ratings advierte sobre los riesgos fiscales que enfrenta Colombia debido al mantenimiento de los subsidios a la gasolina y el diésel, alerta que cobra mayor relevancia en un contexto global de aumento sostenido en los precios del petróleo. El informe señala que la persistencia en los subsidios podría causar un déficit en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc) superior a $10 billones durante 2026, complicando las finanzas públicas y la estabilidad del sector energético nacional.
El precio internacional del petróleo brent ha superado nuevamente la barrera de los US$85 por barril, impulsado en parte por la tensión creciente en Medio Oriente. Este escenario genera un efecto doble en Colombia: mientras que las exportaciones petroleras aumentaron un 32,4% en mayo respecto al mismo mes del año anterior, alcanzando ingresos por US$1.407,7 millones, el costo de sostener los subsidios también se amplía, traduciéndose en un desequilibrio fiscal complejo.
Según Moody’s, la diferencia entre los precios internos de los combustibles y las referencias internacionales representa un déficit mensual creciente de entre $1 billón y $1,8 billones solo en 2026. En un escenario más extremo, si el brent alcanzara un precio promedio de US$93 por barril para fin de año, el déficit acumulado del Fepc podría ascender hasta $24 billones. Esta situación pone presión sobre el Marco Fiscal de Mediano Plazo, cuyo margen para absorber estos costos está estimado inicialmente en solo $6 billones.
Brechas significativas en precios y repercusiones inflacionarias
La brecha entre el precio interno y la referencia internacional es notable. Julio César Vera, presidente de XUA Energy, indicó que el diésel tiene una diferencia cercana a $7.000 por galón respecto al mercado internacional, mientras que la gasolina corriente presenta una diferencia menor pero igualmente significativa de $240 por galón. En línea con estas cifras, un análisis del Grupo Cibest confirmó que al cierre de junio la diferencia frente al precio de paridad de exportación era de $5.163 para el diésel y $492 para la gasolina corriente.
Ante este escenario, cualquier eventual ajuste en los precios internos debe realizarse con cautela, dado que podría generar aumentos inflacionarios. Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas, explicó que un incremento en el precio de los combustibles impactaría directamente en los costos del transporte y de diversas actividades económicas, lo que se traduciría en aumentos de precios en bienes y servicios de consumo masivo, elevando la presión inflacionaria en el país.
Por ahora, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, aseguró en junio que durante julio no se realizarán ajustes en los precios de los combustibles. Sin embargo, estudios internos estiman que incrementos mensuales de $500 a partir de agosto podrían ayudar a reducir el déficit del Fepc en $2 billones durante 2026. De no efectuarse estos aumentos, el déficit podría escalar a $14 billones, con un precio promedio del brent de US$81 por barril y una tasa de cambio en torno a $3.615 por dólar.
Impacto para Ecopetrol y el sector de refinación
El mantenimiento de los subsidios también afecta la rentabilidad de Ecopetrol, limitando su capacidad para trasladar los mayores costos del petróleo a los precios finales de los combustibles. Moody’s advirtió que esta política reduce el flujo de caja del negocio de refinación, ya que la petrolera debe vender sus productos a precios regulados y no a plena paridad de mercado, frenando el beneficio que normalmente podrían representar los márgenes de refinación, que recientemente se ubicaron entre US$14 y US$15 por barril.
Esta restricción en los márgenes de refinación limita la generación de ingresos necesarios para soportar la inversión y sostener la operación eficiente de la compañía, lo que podría tener implicaciones negativas tanto para la empresa como para el mercado energético nacional.
En conclusión, mientras la coyuntura internacional presenta oportunidades para incrementar los ingresos por exportaciones petroleras, la permanencia de subsidios a combustibles sin ajustes en los precios internos pone en riesgo la sostenibilidad fiscal y la estabilidad económica, especialmente en el contexto de un panorama global incierto y la necesidad de controlar la inflación.
Redacción BusinessCol
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