COLOMBIA, Junio 27 de 2026. El Gobierno colombiano confirmó el inicio del fenómeno de El Niño el pasado 11 de junio de 2026, un evento climático que representa un grave riesgo para el sector agropecuario y la economía del país. Cerca del 72 % de la agricultura nacional depende del agua lluvia, por lo que una reducción prolongada en las precipitaciones por esta ola de calor podría causar pérdidas significativas en cultivos y afectar a la ganadería e incluso la pesca, sectores estrechamente vinculados.
Según información oficial y advertencias de entidades como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y centros climáticos de la Universidad de Columbia, hay un 96 % de probabilidad de que este fenómeno se extienda hasta finales de 2026 o inicios de 2027. Además, existe un 63 % de probabilidad de que la intensidad sea «muy fuerte», lo que convertiría este evento en una de las olas de calor más severas de los últimos 75 años en Colombia.
Los impactos sobre las áreas sembradas podrían revelar una disminución en las superficies de cultivo, generando pérdidas en la producción de alimentos básicos. Cultivos representativos como plátano, yuca, caña de azúcar, papa y arroz estarían particularmente afectados, de acuerdo con estudios elaborados por Corficolombiana. En paralelo, la ganadería enfrenta riesgos notables, pues la producción de leche podría disminuir y aumentarían las tasas de mortalidad bovina por desnutrición y escasez de agua. La pesca, derivada de la afectación a los ecosistemas hídricos, también se contaría entre los sectores vulnerables.
Las consecuencias económicas ya cuentan con precedentes: durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó una reducción del 5 % en la productividad agrícola y una caída del 4,9 % en la producción lechera. Más recientemente, durante El Niño registrado en 2023 y 2024, cerca de 23.980 hectáreas de cultivos y 69.000 hectáreas de pastos resultaron afectadas por la sequía, según el Ministerio de Agricultura. Fedegán reportó pérdidas por 122.400 millones de pesos, que se vincularon en un 86 % a la producción de leche.
El efecto del fenómeno está también reflejado en el Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario, con una contracción estimada en 0,9 puntos porcentuales del crecimiento esperado. En condiciones normales, el sector agrícola podría crecer 3,9 %, pero bajo la influencia de esta ola de calor se prevé una expansión inferior, aproximadamente del 3 %. Según Corficolombiana, la pesca, café, silvicultura, ganadería y cultivos serán los segmentos más afectados. No obstante, este impacto no se manifiesta de forma inmediata, sino que aparece entre uno y tres trimestres después, relacionado con los ciclos agrícolas.
A nivel socioeconómico, esta menor oferta de alimentos provoca un aumento en los precios, afectando especialmente a productos perecederos y básicos. Durante un El Niño moderado, la inflación de alimentos puede aumentar en torno a un punto porcentual, pero en casos de alta intensidad la variación podría alcanzar hasta 3,9 puntos porcentuales. El plátano, la papa, el arroz y la leche, que representan alrededor del 17 % de la canasta familiar, serían los más afectados, poniendo presión sobre los recursos de los hogares colombianos.
Expertos y líderes gremiales señalan que la alta vulnerabilidad del agro colombiano frente al cambio climático se debe, en parte, a la escasa infraestructura de riego y transporte adecuada para enfrentar episodios de sequía prolongada. Cecilia López, economista y exministra de Agricultura, destacó la necesidad de mejorar la recopilación y análisis de información a través de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA), con el fin de desarrollar mapas de riesgo que identifiquen las zonas más expuestas y orienten la toma de decisiones.
Por su parte, Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), enfatizó la importancia de conocer no solo el inicio sino también la duración del fenómeno para calibrar el impacto inflacionario en la canasta básica. Asimismo, mencionó que los costos asociados a insumos, como los fertilizantes que pueden representar entre 17 % y 40 % del costo de producción, también juegan un papel crucial, sobre todo en un contexto geopolítico incierto que afecta su precio.
Las medidas de los productores para mitigar los efectos incluyen la construcción de reservorios de agua y la reducción en la acumulación de inventarios de fertilizantes, dada su volatilidad. Sin embargo, se subraya la necesidad de seguros climáticos específicos, cuya financiación ha sido reducida en recientes presupuestos públicos, para facilitar la protección del sector frente a las adversidades.
En conclusión, el fenómeno de El Niño de 2026 presenta un desafío considerable para la seguridad alimentaria, la estabilidad económica rural y la inflación en Colombia. La combinación de dependencia elevada de la agricultura del agua lluvia, limitaciones en infraestructura y volatilidad en insumos como fertilizantes convierte a este evento natural en un foco prioritario para la gestión del riesgo climático y la planificación estratégica del sector agropecuario.
Redacción BusinessCol
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