COLOMBIA, Julio 28 de 2026. En el marco del debate nacional sobre la creación de una Agencia Nacional de Ciberseguridad, expertos advierten que esta iniciativa es un paso relevante pero insuficiente para enfrentar el creciente crimen digital en el país. Según el consultor y analista en ciberseguridad José Pino, construir una capacidad nacional sólida y distribuida, que articule a diferentes actores públicos y privados, es imprescindible para anticipar, detectar y responder efectivamente a las amenazas digitales.
Pino reconoce avances en medidas como el fortalecimiento de controles sobre tarjetas SIM o el bloqueo de URL maliciosas, pero señala que estos mecanismos corresponden sólo a capas iniciales de protección frente a un fenómeno en constante evolución, donde los atacantes emplean nuevas tecnologías para diversificar sus métodos de ataque.
Un sistema nacional, no solo una agencia
El experto enfatiza que la discusión no debe circunscribirse exclusivamente a la creación de una nueva entidad pública. La pregunta esencial es qué capacidades tendrá la agencia, cómo obtendrá información, quiénes la guiarán y qué velocidad tendrá para actuar, ya que sin talento especializado, autonomía técnica y coordinación con la industria, probablemente la respuesta será reactiva y tardía.
Como alternativa, Pino propone el desarrollo de un Sistema Nacional de Resiliencia Digital, una red de capacidades distribuidas que involucre al Estado, la academia, empresas y operadores de infraestructura crítica. En este modelo, la agencia funcionaría como autoridad técnica y coordinadora, pero el intercambio de información, la identificación temprana de amenazas y la respuesta ágil serían responsabilidad compartida entre diversos actores.
“Una agencia es una organización; un sistema es una capacidad distribuida”, resume el especialista, argumentando que ninguna entidad puede por sí sola monitorear todo lo que ocurre en sectores como la banca, la energía, la salud o las telecomunicaciones.
Limitaciones de medidas actuales frente al crimen digital
El análisis también revisa dos iniciativas en debate: el registro reforzado de tarjetas SIM y el bloqueo de URL maliciosas. Aunque estas acciones pueden dificultar ciertas formas de fraude, no atacan las estructuras complejas de las organizaciones criminales digitales.
Respecto a las SIM, mejorar la trazabilidad eleva el costo para los delincuentes, pero no garantiza la prevención. Los atacantes recurren a números virtuales, líneas extranjeras, servicios de voz sobre internet o técnicas como el SIM swapping, mediante las cuales toman control de teléfonos de víctimas para vulnerar cuentas protegidas por autenticación de doble factor.
Respecto a las URL, cerrarlas es necesario pero insuficiente, porque los criminales pueden registrar nuevos dominios, usar subdominios, comprometer sitios legítimos o difundir enlaces mediante códigos QR, redes sociales y plataformas en la nube. Por eso, la respuesta debe apoyarse en inteligencia automatizada que detecte la infraestructura completa utilizada por los atacantes.
Talento, inteligencia artificial y colaboración para anticipar riesgos
Además de fortalecer la institucionalidad, Pino propone integrar de forma continua especialistas en investigación de vulnerabilidades, análisis forense, ciberinteligencia y respuesta a incidentes mediante una Red Nacional de Expertos en Ciberseguridad. Esta red aprovecharía el conocimiento técnico local e internacional para apoyar políticas públicas y atender incidentes importantes sin delegar funciones estatales críticas al sector privado.
Pino también sugiere la creación de un Sistema Integrado de Reporte y Alerta Digital para compartir información sobre incidentes entre organizaciones, un Certificado Nacional de Ciberseguridad con estándares ajustados según el nivel de riesgo empresarial, y el impulso a una industria nacional orientada a la investigación, innovación y desarrollo tecnológico en ciberseguridad.
Estas medidas permitirían fortalecer la confianza empresarial y disminuir la dependencia de soluciones extranjeras, constituyéndose en pilares para un país capaz de identificar amenazas antes de que generen crisis, proteger a sus ciudadanos y responder con rapidez, inteligencia y rigor técnico.
En palabras de José Pino, “la agencia no debe ser un fin en sí misma ni una respuesta simbólica al crecimiento del crimen digital. Debe ser el inicio para construir un sistema robusto que enfrente eficazmente los desafíos actuales y futuros en ciberseguridad.”
Redacción BusinessCol
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