COLOMBIA, Agosto 30 de 2026. Venezuela y Estados Unidos avanzan en un acuerdo petrolero que posiciona a Washington como operador de 17 campos estratégicos venezolanos y fija un precio de 19 dólares por barril para Caracas, según declaraciones de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Este acuerdo fue anunciado tras la afirmación del expresidente Donald Trump, quien destacó que Estados Unidos tendrá el control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas. Sin embargo, Rodríguez enfatizó que Venezuela mantiene la propiedad y soberanía sobre su petróleo, mientras que la colaboración estadounidense se orienta a alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios.
Además de marcar un cambio en la relación entre ambos países, el convenio pretende revitalizar la producción petrolera venezolana, que entre enero y julio de este año experimentó un aumento del 29,8%, alcanzando 1,2 millones de barriles diarios, cifra aún inferior en comparación con niveles históricos del país en el siglo XX, que llegaban cerca de los tres millones de barriles diarios.
El ingeniero Oswaldo Felizzola, especialista en el sector energético, destacó que el crecimiento en la producción petrolera no se manifestará de manera significativa en los próximos tres o cuatro años. Este experto considera que la presencia de Estados Unidos puede servir como garante para atraer inversiones, especialmente considerando las limitaciones financieras actuales de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), lo que dificulta la explotación y desarrollo de los campos petroleros en el corto plazo.
Este acuerdo se da en un contexto económico complejo para Venezuela, cuyo producto interno bruto se contrajo un 80% entre 2014 y 2021. Los salarios mínimos mensuales equivalen a apenas 0,16 dólares, mientras que los bonos estatales alcanzan hasta 240 dólares, cifra distante del costo estimado de la canasta alimentaria, que según estudios privados ronda los 730 dólares.
Carlos Baco, un trabajador público venezolano, expresó inquietudes sociales frente a la negociación, resaltando que hasta ahora no se han evidenciado mejoras sustanciales en el costo de vida ni en el acceso a productos esenciales pese a la apertura petrolera.
Delcy Rodríguez calificó el acuerdo como «histórico» e indicó que esperan ingresos por 204.000 millones de dólares en tributos derivados de esta alianza, aunque no se precisaron detalles sobre otras ganancias relacionadas, como regalías. Aún existen interrogantes sobre el impacto total que tendrá el convenio y su alcance en la recuperación económica del país.
Desde el análisis de expertos como Elías Ferrer, la inyección de capital extranjero mediante este acuerdo implica una mejora respecto a la situación anterior, al posibilitar la explotación de reservas petroleras que hasta ahora no estaban activas y no generaban ingresos por regalías. Por su parte, Dolores Dobarro, exviceministra de Energía venezolana, comentó que, si el proceso se ejecuta correctamente, esta representará una gran oportunidad para la revitalización del sector petrolero en Venezuela.
Posterior a la caída de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense en enero de este año, con el ascenso de Rodríguez en el poder, se han impulsado reformas para permitir mayor inversión privada, particularmente extranjera, en sectores estratégicos como el petrolero y el minero. Al mismo tiempo, Washington flexibilizó ciertas sanciones impuestas durante la administración anterior, lo que facilita las nuevas dinámicas de cooperación y negocio entre ambos países.
De esta manera, el acuerdo petrolero abre un nuevo capítulo en la industria energética venezolana, con la promesa de incrementar la producción y atraer inversiones, aunque el camino para la recuperación plena de esta importante fuente económica será paulatino y de largo plazo.
Redacción BusinessCol
Contenido editorial elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisión de fuentes públicas. Si encuentra alguna inconsistencia o desea solicitar una corrección, puede contactar al equipo editorial de BusinessCol.
