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ABC de la punta morada: por qué la detección del insecto vector pone en alerta a los productores de papa

  • La presencia de la paratrioza fue confirmada en Paipa, Boyacá.
  • Este insecto puede transmitir enfermedades que reducen el rendimiento del cultivo y afectan la calidad comercial de la papa.

COLOMBIA (Octubre 31 de 2026)         Un insecto de apenas tres milímetros ha puesto el foco sobre la sanidad de uno de los cultivos más importantes para la alimentación y la economía rural de Colombia.

Se trata de la paratrioza, también conocida como psílido de la papa, cuyo nombre científico es Bactericera cockerelli. En junio de 2026, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) confirmó su presencia en plantas inspeccionadas en Paipa, Boyacá. La detección es relevante porque este insecto puede actuar como vector de microorganismos asociados a enfermedades como la punta morada y el zebra chip, además de afectar directamente a la planta cuando se alimenta de su savia.

La presencia del insecto no significa que todos los cultivos de Boyacá tengan estas enfermedades ni que todas las paratriozas sean portadoras de los microorganismos que las causan. Sí es una señal para fortalecer la vigilancia, especialmente en una región estratégica: según información técnica y sectorial citada por el ICA y fuentes oficiales del sector, Boyacá y Cundinamarca concentran conjuntamente el 64% del área sembrada con papa en el país, mientras que una alta proporción de productores trabaja en unidades menores a una hectárea.

¿Qué son la punta morada y el zebra chip?

Ambas enfermedades alteran procesos fisiológicos asociados al transporte de fotoasimilados y nutrientes dentro de la planta, lo que reduce el vigor, afecta el crecimiento y altera el desarrollo normal de los tubérculos. No son exactamente la misma enfermedad: la punta morada se asocia con fitoplasmas, mientras que el zebra chip está relacionado con la bacteria Candidatus Liberibacter solanacearum.

Una planta afectada puede presentar hojas enrolladas, bordes amarillos o morados, pérdida de vigor, menor crecimiento y pequeños tubérculos que se forman por encima del suelo. Bajo tierra, la enfermedad puede disminuir la cantidad y el tamaño de las papas y provocar manchas oscuras en su interior. En el caso del zebra chip, estas marcas se hacen más visibles durante la fritura, formando un patrón parecido a las rayas de una cebra.

“El problema puede comenzar antes de que el agricultor vea una planta enferma. Por eso, la primera línea de defensa es buscar activamente el insecto, reconocer los cambios en el cultivo y tomar decisiones con acompañamiento técnico”, explica César Gallego, ingeniero agrónomo y miembro del equipo de protección de cultivos en Bayer.

De la planta a la economía de la familia productora

El impacto no termina en el lote. Para el agricultor puede significar menos toneladas por hectárea, papas de menor tamaño o calidad, mayores costes de manejo y una menor proporción de la cosecha disponible para la venta.

Las alteraciones internas también pueden hacer que el tubérculo pierda valor o sea rechazado por compradores y por la industria de procesamiento. Aunque reportes técnicos internacionales citados por el ICA han documentado pérdidas significativas en cultivos afectados, ese rango no representa una estimación de la situación actual en Boyacá. Su valor está en mostrar por qué la vigilancia temprana y el manejo técnico son claves para prevenir impactos mayores.

Por eso, el desafío no se limita al lote. Cuando la sanidad del cultivo se ve comprometida, también pueden afectarse los ingresos de la familia productora, la calidad disponible para compradores y la estabilidad de una cadena clave para la alimentación en Colombia, que genera alrededor de 264.000 empleos directos e indirectos.

No esperar a que la planta se vea enferma

La paratrioza es difícil de reconocer por su reducido tamaño. Sus huevos y formas jóvenes pueden encontrarse en el envés de las hojas, mientras que los adultos pueden detectarse con trampas amarillas. Según información técnica del ICA, un insecto portador puede transmitir el agente al alimentarse de una planta durante un periodo de entre una y seis horas.

Por eso, proteger la cosecha exige conectar varias decisiones. El proceso comienza con semilla certificada o de procedencia conocida y continúa con la revisión frecuente del lote, las trampas amarillas y la inspección del envés de las hojas. A esto se suma el manejo de malezas, plantas voluntarias y residuos que puedan servir como refugio para el insecto.

Si aparecen adultos, huevos, ninfas o plantas con síntomas sospechosos, la respuesta no debe ser una aplicación automática. El productor debe consultar a un ingeniero agrónomo o asistente técnico y reportar el caso a la oficina regional del ICA. El diagnóstico permite establecer una estrategia que combine prevención, monitoreo y las herramientas autorizadas que correspondan a las condiciones de cada lote.

“El objetivo no es aplicar más, sino actuar mejor. Semilla de calidad, monitoreo permanente y asistencia técnica permiten intervenir con mayor precisión, proteger la cosecha y evitar costos innecesarios”, añade Gallego.

Si usted cultiva papa en Boyacá o Cundinamarca

Si cultiva papa en Boyacá o Cundinamarca, refuerce el monitoreo desde ahora: instale trampas amarillas, revise el envés de las hojas y esté atento a cambios inusuales en crecimiento o coloración. Ante la presencia del insecto o síntomas sospechosos, evite movilizar material vegetal, busque asistencia técnica y reporte el caso al ICA. La presencia confirmada del insecto en Boyacá no significa que toda la región esté afectada, pero sí exige reforzar la vigilancia.

Acerca de Bayer

Bayer es una empresa multinacional con competencias clave en los ámbitos biocientíficos de la salud y la alimentación. Fiel a su misión «Salud y alimentación para todos», la empresa aspira, con sus productos y servicios, a ser útil a la humanidad y proteger el medio ambiente contribuyendo a encontrar solución a los principales desafíos que plantean el envejecimiento y el crecimiento constantes de la población mundial. Bayer se compromete a prestar una contribución sustancial al desarrollo sostenible con su actividad comercial. Al mismo tiempo, el Grupo aspira a aumentar su rentabilidad y a crear valor a través de la innovación y el crecimiento. La marca «Bayer» es, en todo el mundo, sinónimo de confianza, fiabilidad y calidad. En el ejercicio 2025, el Grupo, con alrededor de 88.000 empleados, obtuvo una facturación de 45.600 millones de euros y destinó 5800 millones de euros a investigación y desarrollo. Para más información, visite el sitio de Internet www.bayer.com

Declaraciones prospectivas

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Fuente: Central de Noticias AndeanWire