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Asobancaria urge a Colombia a fortalecer mercado de remesas para dinamizar vivienda

COLOMBIA, Julio 6 de 2026. El auge sostenido de las remesas en Colombia ha generado un contexto que, según Asobancaria, ofrece una oportunidad significativa para impulsar el mercado de vivienda, sector que actualmente muestra signos de desaceleración. En 2025, el país recibió 13.098 millones de dólares en remesas, cifra que incrementó un 10,6 % respecto a 2024, consolidando a Colombia como el tercer mayor receptor en América Latina, solo precedido por México y Guatemala.

Este volumen de recursos equivale cerca del 3 % del producto interno bruto (PIB) y supera ingresos tradicionales como los generados por la exportación de café o la inversión extranjera directa, destacándose así su relevancia para la economía nacional y estabilidad cambiaria. El crecimiento está directamente relacionado con la migración colombiana, que entre 2022 y 2023 superó el millón de personas que dejaron el país, y con el auge del trabajo remoto y la contratación internacional, evidenciada en un incremento del 49 % en la contratación transfronteriza.

Un dato relevante del análisis de Asobancaria indica que la mayoría de los colombianos que envían remesas desde el exterior desarrollan actividades profesionales y administrativas, con ingresos y capacidad de ahorro que potencialmente pueden canalizar hacia la inversión inmobiliaria. Estados Unidos representa el 53,4 % de las remesas, seguido por España, con un papel creciente de países como Canadá, Reino Unido y Chile.

No obstante, el informe destaca que la materialización de estas remesas en patrimonio de vivienda enfrenta obstáculos significativos. Entre las principales barreras se encuentran las dificultades para validar ingresos obtenidos fuera del país, la distancia física y limitaciones regulatorias en el acceso a crédito hipotecario. En este aspecto, México surge como modelo regional debido a los esquemas hipotecarios diseñados para migrantes, tales como el programa Tu Opción México de BBVA, que facilita trámites digitales y reconoce los ingresos internacionales, con tasas de morosidad incluso inferiores a las de créditos tradicionales.

Asobancaria plantea que replicar mecanismos similares en Colombia permitiría aprovechar el interés demostrado: estudios revelan que el 83,8 % de los jóvenes aspira a tener vivienda propia y que, aunque el mercado de Vivienda de Interés Social (VIS) se contrae por reducción de subsidios, la demanda sigue siendo alta. El 34 % de quienes envían remesas lo hacen para comprar o mejorar vivienda, y el 62 % adquiere bienes inmuebles como inversión, prefiriendo en un 78 % la vivienda nueva.

Igualmente, la participación de compradores internacionales en el mercado inmobiliario colombiano ha experimentado un salto notable. En abril de 2025, el 8,8 % de las ventas correspondió a extranjeros y colombianos residentes en el exterior, siendo este último grupo responsable del crecimiento cercano al 36 % en solo nueve meses. En sectores no VIS, la proporción alcanza el 15,6 %. Estados Unidos concentra el 57,9 % de estos compradores internacionales, seguido por España.

La vinculación patrimonial que mantienen los migrantes con Colombia es palpable. Un estudio señala que casi un tercio posee viviendas en el país y cerca del 50 % tiene la intención de adquirir inmuebles, lo que subraya un mercado latente aún poco explorado. Iniciativas previas, como el programa Mi Casa con Remesas, abrieron más de 98.000 cuentas y desembolsaron más de 9.000 créditos hipotecarios, pero el informe de Asobancaria indica que se debe avanzar en la creación de productos y regulación que faciliten estas operaciones para capitalizar todo el potencial socioeconómico.

Ante esta coyuntura, la asociación bancaria recomienda implementar esquemas innovadores que validen ingresos internacionales, simplifiquen trámites digitales y permitan administrar créditos desde el exterior, incentivando la inversión en vivienda y contribuyendo al dinamismo del sector inmobiliario colombiano. Integrar a los migrantes en el sistema financiero con herramientas adaptadas a sus condiciones puede representar un motor para la reactivación económica y para ampliar el acceso a la vivienda, atendiendo tanto a la demanda nacional como al comprador internacional.

Este llamado se enmarca en la necesidad de aprovechar el fuerte flujo de remesas y la creciente migración laboral colombiana para transformar estos recursos en patrimonio sólido, apoyando así no solo el bienestar de las familias sino también la solidez y diversificación del mercado financiero y del sector inmobiliario. El ejemplo internacional y las tendencias locales señalan que este impulso puede ser clave para afrontar los retos actuales y aprovechar las oportunidades para la vivienda en Colombia.

Redacción BusinessCol

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