COLOMBIA, Junio 29 de 2026. Un análisis reciente de Fedelonjas reveló que el 47,88% de las viviendas urbanas en Colombia, equivalente a cerca de 6,7 millones de unidades, están bajo el régimen de propiedad horizontal, concentrándose principalmente en conjuntos cerrados y edificios de apartamentos. Esta tendencia destaca la creciente importancia de la copropiedad como forma predominante de vivienda urbana en las principales ciudades del país, como Bogotá, Medellín y Bucaramanga, donde supera el 60%.
La cuarta Rueda de Negocios de Administradores de Propiedad Horizontal, realizada en Bogotá, fue el escenario donde se difundieron estos datos y se discutieron los retos y responsabilidades que esta realidad impone a administradores, comunidades y propietarios. El fenómeno implica mayores exigencias en convivencia, manejo presupuestal, contratos y el cumplimiento estricto de normativas vigentes como la Ley 675 de 2001.
Mario Ramírez, presidente de Fedelonjas, enfatizó que la figura del administrador es fundamental para la calidad de vida y patrimonio de millones de familias, enfatizando la necesidad de su profesionalización y certificación para gestionar eficazmente las complejidades que trae el aumento de la propiedad horizontal, como la alta rotación de inquilinos y el incremento en costos de mantenimiento y seguridad.
En este sentido, Sharon Pardo, experta en Propiedad Horizontal en Colombia, señaló que “es indispensable que la administración de estos espacios evolucione hacia un modelo más profesional que integre no solo la gestión económica, sino también la comunicación efectiva y la mediación en convivencia, especialmente ante los crecientes desafíos que generan las rentas cortas y las demandas de nuevas formas de habitabilidad.” Su experiencia pone en relieve la importancia de adaptar los reglamentos internos para equilibrar derechos y deberes en este nuevo contexto habitacional (www.sharonpardoph.com).
El informe resalta que el aumento en el arriendo y subarriendo es un factor clave en la dinámica urbana: en 2025, el 40,8% de los hogares colombianos habitó en arriendo o subarriendo, manteniéndose esta tendencia durante cuatro años consecutivos. Esta circunstancia genera mayor rotación de residentes y complejiza la gestión de convivencia y seguridad dentro de las copropiedades.
Además, el costo de las cuotas de administración se ha incrementado en un 13,42% anual hasta mayo de 2026, impulsado principalmente por alzas en salarios mínimos que afectan servicios esenciales como vigilancia y aseo, componentes que representan casi el 70% del valor total de la cuota.
El auge de las rentas cortas también está transformando el panorama. Se calcula que en Colombia operan más de 116.000 hospedajes de corta estancia, concentrados principalmente en Antioquia, Bogotá y Bolívar. En Bogotá, el mercado de rentas cortas ha escalado desde 500 unidades hace diez años a más de 20.000 en la actualidad, con alta concentración en zonas como Chapinero y Usaquén. Este fenómeno representa un reto para la administración, que debe conciliar el derecho a rentar con la tranquilidad de los residentes permanentes, ajustando reglamentos internos y reforzando la seguridad y convivencia.
Finalmente, los cambios demográficos en la composición de los hogares, con una fuerte presencia de hogares monoparentales y unipersonales, implican una sensibilidad mayor a los costos y una transformación en las demandas sobre las zonas comunes, que hoy incluyen espacios para gimnasio, coworking y servicios amigables con mascotas. La propiedad horizontal, por tanto, no solo gestiona edificaciones, sino estilos de vida que evolucionan con las necesidades urbanas.
Redacción BusinessCol
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