COLOMBIA, Julio 16 de 2026. La productividad se posiciona como el principal reto para el sector agropecuario colombiano de cara a la próxima década, según un consenso alcanzado entre representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), la FAO, el Gobierno, gremios y productores. El crecimiento del agro dependerá menos de la ampliación de la frontera agrícola y más de generar valor a partir de la tierra disponible mediante innovación, tecnología, reducción de costos y una mejor respuesta a una demanda internacional cada vez más exigente.
Este desafío quedó evidenciado durante la presentación de un informe sobre perspectivas agrícolas hacia 2035, en el cual expertos resaltaron que Colombia conserva una ventaja competitiva en la región debido a su disponibilidad de tierra, biodiversidad y capacidad exportadora. Sin embargo, para traducir estas cualidades en crecimiento económico sostenible, el país debe superar rezagos históricos en aspectos como infraestructura, financiamiento, innovación, logística y estabilidad institucional.
Ramiro López, representante del BID en Colombia, resaltó que el país tiene potencial para convertir el agro en un motor clave del crecimiento económico pero que esto sólo es viable si se abordan problemas estructurales que afectan la competitividad y el bienestar rural. «Esto es posible solamente con aumentos de productividad y con elementos vitales como infraestructura, derechos de tierra claros y financiamiento adecuado para productores de todos los tamaños», afirmó. Además, señaló que la productividad no solo impactaría la producción y el empleo, sino también la seguridad alimentaria.
Desde el Viceministerio de Desarrollo Rural, Julián Vargas sostuvo que el reto no está en expandir la frontera agrícola, sino en fortalecer las capacidades de quienes trabajan en el campo y mejorar el entorno que posibilita la actividad. “Ya no solo es un tema de expansión, sino de ser más productivo dentro de lo que ya tenemos, lo que implica innovación, tecnología y pensar en sistemas agroalimentarios de otra manera”, explicó. El funcionario enfatizó además la importancia de factores externos como vías terciarias, oportunidades comerciales, centros de acopio, zonas francas y acompañamiento institucional para atender la creciente demanda mundial.
La FAO coincidió en que la productividad agropecuaria depende tanto de la gobernanza como del acceso a insumos, infraestructura, comercialización y logística. Marcos Rodríguez, oficial de Desarrollo Rural de la FAO, hizo hincapié en que el 80% de los recursos se destinan todavía a la producción primaria, mientras que existen deficiencias importantes en inversiones para transformación industrial, comercialización y logística. También alertó sobre el limitado acceso al crédito, pues solo alrededor del 9% de los agricultores cuentan con financiamiento, lo que limita la adopción de tecnología y la mejora de la productividad.
Por su parte, desde la Ocde, Hubertus Gay destacó que la demanda mundial seguirá creciendo, pero acompañada de cambios en los hábitos de consumo y mayores presiones sobre los costos de producción, principalmente por el comportamiento de fertilizantes y energía.
Competir en mercados internacionales exige mayor productividad y estabilidad
Un segundo consenso fue que los mercados globales serán cada vez más exigentes y que la productividad será la variable decisiva para que Colombia aproveche oportunidades de exportación. Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), señaló que, aunque es importante construir nuevos mercados y diversificar la oferta exportable, antes se deben resolver problemas internos de competitividad, especialmente en infraestructura, que sigue siendo uno de los mayores costos para el sector, agudizado por la volatilidad de fertilizantes, dependencia de importaciones, cambio climático e incertidumbre en políticas públicas.
Bedoya también alertó sobre un contexto internacional complicado, con productos tradicionales como café, cacao y aguacate hass enfrentando caídas en precios internacionales y una revaluación del peso que reduce la competitividad. Además, mencionó nuevas restricciones regulatorias y ambientales en mercados clave como la Unión Europea.
José Leibovich, director de Investigaciones Económicas de la Federación Nacional de Cafeteros, destacó que la productividad estará ligada obligatoriamente al cambio tecnológico, pues la reducción de la población rural y la escasez de mano de obra demandan acelerar la innovación. Agregó que el nuevo panorama geopolítico eleva la incertidumbre comercial e impulsa la necesidad de diversificar los destinos de exportación y fortalecer la presencia en Asia.
Finalmente, desde la perspectiva de los productores, José Tamayo, gerente de la Cooperativa Colega, afirmó que la productividad también puede incrementarse desde la pequeña agricultura a través de asociatividad, transferencia tecnológica y estabilidad en las políticas públicas. Destacó la importancia de tecnificar pequeñas parcelas para producir más y mejor, como en el caso de la producción lechera.
En conclusión, organismos internacionales, Gobierno, gremios y productores coinciden en que Colombia tiene condiciones para ser un actor relevante en el comercio mundial de alimentos. Sin embargo, convertir esta oportunidad en realidad dependerá de políticas de largo plazo centradas en productividad, innovación, infraestructura, financiamiento y estabilidad institucional, que trasciendan ciclos de gobierno y respondan a las crecientes exigencias de los mercados globales.
Redacción BusinessCol
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