COLOMBIA, Julio 13 de 2026. La salud mental y su influencia en la convivencia dentro de las propiedades horizontales en Colombia ha comenzado a ser reconocida como una preocupación prioritaria en el sector inmobiliario y comunitario. La experta en administración de propiedad horizontal, Sharon Pardo, advierte en una reciente entrevista con BusinessCol que este tema, tradicionalmente ignorado, representa un riesgo creciente para el bienestar de los residentes y la estabilidad de las copropiedades.
Según Pardo, los conflictos prolongados, como las disputas por el uso de espacios comunes, especialmente los parqueaderos, no solo afectan la armonía entre vecinos sino que son fuente de un desgaste significativo en la salud mental. En su experiencia, estas situaciones derivan en ambientes hostiles, con manifestaciones de ruido excesivo, lenguaje irrespetuoso y hostilidad constante, generando un impacto emocional incluso en quienes no están directamente involucrados.
Este fenómeno, explica la especialista, está estrechamente relacionado con fallas en la comunicación y en la gestión del conflicto en las copropiedades, donde la ausencia o inactividad del comité de convivencia y la falta de protocolos claros fomentan la escalada de tensiones que podrían haberse resuelto mediante el diálogo. «No intervenir oportunamente suele ser un error que perpetúa el problema y afecta a toda la comunidad», señala Pardo.
Regulación legal y responsabilidad administrativa
El contexto normativo colombiano, sustentado en la Ley 675 de 2001, obliga a que reglamentos internos y los comités de convivencia intervengan en la solución de este tipo de disputas. Además, la Ley 1801 de 2016 y el Código Nacional de Policía establecen medidas para controlar conductas que afectan la tranquilidad en zonas comunes. Sin embargo, Sharon Pardo enfatiza que el conocimiento y aplicación rigurosa de estas normativas es indispensable para proteger la salud mental de los residentes y evitar consecuencias legales para la administración.
Desde la perspectiva del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), los ambientes hostiles representan riesgos psicosociales tanto para quienes habitan los conjuntos residenciales como para el personal administrativo, generando un desgaste físico y emocional que puede comprometer la gestión eficiente y la convivencia.
Impactos para la comunidad y la gestión de la copropiedad
Los efectos de la deteriorada convivencia son variados y afectan el valor residencial y financiero de las propiedades. La experta advierte que el estrés, ansiedad y aislamiento que experimentan los residentes pueden ocasionar mayor rotación, morosidad y un incremento en las quejas y reclamos. Por otro lado, el comité y la administración enfrentan sobrecarga laboral, desgaste emocional y riesgos legales, mientras el consejo de administración puede ver comprometida su credibilidad y autoridad, alterando la gobernabilidad del conjunto.
Sharon Pardo identifica los principales errores comunes que agravan la situación, entre ellos minimizar los primeros signos de conflicto, delegar la gestión exclusiva al consejo, y enfocarse únicamente en sanciones sin promover procesos restaurativos que faciliten la reconciliación y la empatía entre vecinos.
Recomendaciones para mejorar la convivencia y prevenir riesgos
Ante estos retos, la especialista recomienda que el comité de convivencia actúe de forma proactiva, detectando señales tempranas como quejas frecuentes y cambios en el comportamiento comunitario. Es vital establecer canales de comunicación claros, seguros y confidenciales, promover espacios de diálogo y mediación e implementar campañas de sensibilización que fortalezcan el respeto entre los vecinos.
Asimismo, Pardo sugiere desarrollar protocolos claros para la atención y resolución de conflictos, y realizar capacitaciones constantes para el consejo y comité en gestión de crisis y habilidades blandas, asegurando intervenciones oportunas y efectivas. Resalta la importancia de aplicar el reglamento interno con firmeza, evitando actitudes autoritarias, para mantener un ambiente donde se reconozcan derechos y responsabilidades.
Una invitación a la acción y asesorías especializadas
De acuerdo con Sharon Pardo, la salud mental no debe ser subestimada en la gestión de la propiedad horizontal, y la convivencia sana es clave para garantizar un entorno residencial digno, estable y seguro. Para quienes enfrentan estos retos, la experta invita a solicitar asesorías especializadas en administración de copropiedades para diseñar estrategias dirigidas a prevenir y manejar conflictos.
Los interesados pueden contactar a Sharon Pardo a través de la página web https://sharonpardoph.com o mediante WhatsApp en el número +57 315 383 0053, asegurando una intervención profesional y humana.
Redacción BusinessCol
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