COLOMBIA, Octubre 9 de 2026. El Gobierno colombiano anunció el inicio de conversaciones con la marca automotriz japonesa Mazda para evaluar la posibilidad de reactivar la producción y ensamblaje de sus vehículos en el territorio nacional, una industria que fue suspendida hace 12 años. El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, informó que se han entablado conversaciones exploratorias con representantes de Mazda, con miras a analizar la instalación de una planta de ensamblaje y la vinculación de proveedores locales.
Según explicó Gómez Amín, la delegación colombiana sostuvo encuentros en Tokio recientemente, expresando al fabricante japonés la intención del país de volver a contar con la ensambladora. Aunque aún no hay compromisos formales o detalles financieros concretos, sí se abrió la puerta al posible regreso de Mazda, marca que tuvo una presencia sólida en Colombia durante 31 años antes de su salida en 2014.
El cierre de la planta de ensamblaje de Mazda en Colombia, ubicada en la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) en Bogotá, se concretó el 30 de abril de 2014. En ese momento, la firma señaló que la decisión respondía a una revisión global de sus operaciones y a la imposibilidad de sostener la actividad industrial en el país debido a bajos niveles de producción y a la competitividad del mercado con vehículos importados.
La planta de Mazda utilizaba solo el 30 % de su capacidad instalada, ensamblando un promedio de 57 vehículos diarios, mientras que su nómina se redujo drásticamente de 1.600 a 500 empleados. Al cierre de 2013, las ventas totales de automóviles en Colombia descendieron un 7 %, destacándose un aumento en la participación de vehículos importados que lograron hacerse con el 68 % del mercado nacional, limitando la cuota de las ensambladoras locales al 30 %.
Mazda había comenzado su actividad de ensamblaje en Colombia en 1983. Entre sus modelos más representativos durante esa etapa estuvieron la pickup B-1600, que salió de la línea de producción en ese mismo año, y la emblemática Mazda 323. Más adelante, modelos como el Mazda 626, Mazda Allegro, Mazda 6, Mazda 3 y la pickup BT-50 expandieron la gama local ensamblada en Bogotá.
Tras el último cierre industrial en 2014, Mazda no abandonó el mercado colombiano; en cambio, fortaleció la importación y comercialización a través de Mazda de Colombia S.A.S., abasteciendo al país con vehículos completamente terminados provenientes de Japón, México y Tailandia.
El posible regreso de Mazda a la producción local representaría una oportunidad para reactivar un sector del sector automotor, fortalecer cadenas de proveedores nacionales y contribuir a la generación de empleo en el país. Sin embargo, la materialización de este proyecto dependerá de los resultados de los estudios técnicos y de viabilidad que defina Mazda, así como de las condiciones que se acuerden para la instalación de la futura planta.
Por ahora, las negociaciones siguen en una etapa inicial y no se ha definido ubicación, cronograma ni volumen de inversión. El Gobierno mantiene una postura abierta y promete facilitar el proceso para que la industria automotriz pueda recuperar un espacio importante dentro de la economía nacional.
Esta iniciativa también se enmarca en un escenario global donde los fabricantes de vehículos buscan optimizar sus operaciones y fortalecer su presencia en mercados estratégicos, optimizando costos y cadenas productivas. Colombia, con su ubicación geográfica y acuerdos comerciales, podría constituirse nuevamente en un nodo relevante para Mazda en América Latina si estas conversaciones prosperan.
Redacción BusinessCol
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