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Sectores agroexportadores alertan sobre impacto de la revaluación del peso en competitividad y empleo

COLOMBIA, Julio 4 de 2026. Los principales sectores agroexportadores del país, que incluyen productos como café, flores, banano, aceite de palma, azúcar y aguacate, manifestaron su preocupación ante la acelerada revaluación del peso colombiano frente al dólar, fenómeno que amenaza la competitividad de sus exportaciones, el empleo y la estabilidad económica de las zonas rurales.

En el último año, la tasa de cambio se ha depreciado en cerca de un 23 %, una de las caídas más pronunciadas entre economías emergentes. La apreciación del peso implica que los dólares generados por las ventas en el exterior ahora se convierten a menos pesos, mientras que los costos en el país, tales como salarios, transporte, energía, insumos e impuestos, permanecen en moneda local y no disminuyen en la misma proporción.

Este desequilibrio afecta considerablemente los ingresos en pesos de los exportadores agroindustriales, reduciendo su margen de utilidad y poniendo en riesgo la viabilidad de sus operaciones. Según estimaciones, estos sectores generan alrededor de 10.258 millones de dólares en divisas y aproximadamente 2,5 millones de empleos formales directos e indirectos en el campo colombiano, cifra que podría verse comprometida si persiste la dinámica actual del mercado cambiario.

Además del impacto directo de la apreciación del peso, los productores enfrentan costos laborales y logísticos crecientes, nuevas regulaciones en mercados internacionales y la potencial alza en aranceles por parte de Estados Unidos. Por ejemplo, se espera que los aranceles para productos como flores, tilapia fresca, azúcar y aguacate procesado puedan incrementarse del 10 % actual a 12,5 %, lo que aumentaría la presión sobre las exportaciones nacionales.

Desde el sector agroexportador se hace un llamado urgente al Gobierno Nacional para que priorice medidas que mitiguen estos impactos. Proponen la implementación de instrumentos probados en otras economías exportadoras, tales como coberturas cambiarias para protegerse frente a la volatilidad del dólar, líneas de financiamiento especializadas, educación financiera dirigida a los productores y mecanismos de apoyo directo que incentiven la actividad exportadora.

La importancia de preservar la competitividad exportadora es estratégica para Colombia, pues de ella dependen no solo el empleo rural y la estabilidad económica regional, sino también la llegada de divisas que contribuyen a la fortaleza macroeconómica del país. Una adecuada política económica debería buscar el equilibrio entre estabilidad cambiaria y el apoyo necesario para que los productores nacionales mantengan su presencia en los mercados globales, cada vez más competitivos y exigentes.

En este sentido, analistas y empresarios coinciden en que el deterioro del equilibrio macroeconómico, si no se atiende oportunamente, puede poner en riesgo tanto el empleo formal rural como la capacidad de producción y exportación de Colombia. La revaluación del peso y la fortaleza del dólar internacional exigen una intervención coordinada y estratégica para mantener el dinamismo del sector agroexportador, vital para la economía nacional.