COLOMBIA, Julio 1 de 2026. Un análisis reciente de The Economist Intelligence Unit proyectó que Colombia podría registrar el tercer mayor déficit fiscal entre 43 economías evaluadas para el año 2026, con un desequilibrio presupuestario estimado en el 6,6% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra supera en 1,3 puntos porcentuales la meta establecida en el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo del Ministerio de Hacienda.
El estudio ubica a Colombia solo detrás de Brasil, con un déficit proyectado del 7,3% del PIB, y Polonia, con 7%. Según las proyecciones, además, la cuenta corriente colombiana cerraría en un -2,5% del PIB y la tasa de interés de los bonos soberanos a 10 años alcanzaría 11,8%.
Expertos consultados por diversos medios coinciden en que estas estimaciones reflejan la realidad actual de la economía colombiana, e incluso advierten que el déficit podría resultar aún mayor. Hernando Zuleta, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, señala que el principal factor tras esa cifra es un insuficiente recaudo tributario para financiar el funcionamiento del Estado, sumado a altos costos en el servicio de la deuda pública, que implicarían entre el 4% y el 5% del PIB destinados únicamente al pago de intereses.
Zuleta también alerta sobre la ausencia de esfuerzos recientes para contener el gasto público, lo que fortalece la probabilidad de mantener o aumentar el déficit fiscal. En este sentido, plantea que un desequilibrio de 6,6% representa no solo un desafío inmediato, sino un problema de sostenibilidad a mediano y largo plazo.
Los efectos de mantener un déficit de esta magnitud impactan directamente en la economía de los colombianos. A corto plazo, se reflejan en una elevación generalizada de las tasas de interés, lo que limita el financiamiento para sectores claves como la construcción y, en consecuencia, reduce la inversión, el crecimiento económico, la generación de empleo y el aumento de salarios. A largo plazo, el mantenimiento de un déficit fiscal alto junto con una deuda creciente puede llevar a que los mercados internacionales reduzcan o suspendan el financiamiento, obligando a un ajuste fiscal drástico que implicaría recortes en el gasto público o aumentos tributarios, opciones que suelen desacelerar la economía y afectar el bienestar social.
En este contexto, Carlos Sepúlveda, director del Centro de Competitividad Regional de la Universidad del Rosario, subraya que las consecuencias se manifestarían en mayores tasas de interés como consecuencia del riesgo fiscal reconocido por el Banco de la República, presiones sobre el tipo de cambio y la constante posibilidad de reformas tributarias diseñadas para equilibrar las finanzas públicas, las cuales suelen impactar en el coste de crédito, inflación y presupuesto social.
Para mitigar esta situación, Raúl Ávila, profesor de Economía y Regulación en la Universidad Nacional y la Universidad Sergio Arboleda, propone una política de choque orientada a sectores productivos que generen divisas y fortalezcan la base tributaria, como el turismo, la industria y el agro, apuntando a una reactivación que permita elevar los ingresos fiscales y controlar el déficit.
El informe de The Economist también revela que la mayoría de las economías estudiadas (36 de 43) enfrentan déficits fiscales en 2026, mientras que solo siete registran superávit. Entre los países con los mejores márgenes fiscales figuran Noruega (superávit del 9%), Taiwán (1,8%), Dinamarca (1,3%) y Grecia (0,8%), entre otros.
Otra variable interesante evaluada es la tasa de interés de los bonos soberanos a 10 años. En este indicador, Turquía lidera con un nivel proyectado de 30,9%, seguida por Egipto (25,3%) y Rusia (15,9%), mientras que Colombia aparece en el sexto lugar con una tasa del 11,8%. Este dato refleja las percepciones de riesgo que tienen los inversionistas respecto a las finanzas públicas y la estabilidad económica de los países.
Los especialistas destacan que no todo déficit es sinónimo de crisis o inviabilidad, sino que depende de la capacidad del país para crecer y administrar su deuda. Según Hernando Zuleta, si el crecimiento económico supera el incremento del endeudamiento, la relación deuda sobre PIB se mantiene sostenible; por el contrario, si la deuda crece más rápido que los ingresos, el desequilibrio fiscal se vuelve insostenible y exige acciones correctivas urgentes.
