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Colombia mantiene el segundo sistema tributario menos competitivo de la OCDE, alertan expertos y empresarios

COLOMBIA, Octubre 23 de 2026. Colombia continúa ocupando el puesto 37 de 38 en el Índice de Competitividad Fiscal de la OCDE, un ranking que mide la competitividad y neutralidad de los sistemas tributarios de las naciones miembros. Por segundo año consecutivo, este indicador refleja que el país cuenta con uno de los sistemas tributarios menos competitivos, resultado principalmente influido por la forma en que se grava el capital, según reveló un análisis del Instituto de Ciencia Política Herná Echavarría Olózaga (ICP).

El International Tax Competitiveness Index, elaborado por la Tax Foundation y analizado por el ICP, alerta que Colombia mantiene una excesiva carga tributaria sobre las empresas y la propiedad, aspectos que frenan la inversión y afectan la competitividad. En concreto, el país exhibe la segunda tarifa de renta empresarial más alta de la OCDE con un 35 %, muy por encima del promedio que ronda el 24,2 %. Además, la legislación tributaria penaliza la inversión a través de deducciones lentas y cargas que generan una tributación múltiple sobre un mismo capital, incluso si este no genera rendimientos.

Impacto sobre la inversión y la economía nacional

El informe señala que esta estructura tributaria disuade la entrada de nuevas y pequeñas empresas al mercado, al favorecer a grandes actores con mayor capacidad para soportar la carga fiscal. La consecuencia directa es una reducción en la competencia, menor generación de empleo formal y menos opciones para los consumidores. En palabras del ICP, “un sistema tributario hostil al capital tiende a proteger a las empresas establecidas frente a sus potenciales competidores”.

Además, Colombia cuenta con impuestos al patrimonio que son poco comunes en la OCDE, como el impuesto anual sobre el patrimonio neto, además de gravámenes sobre herencias, donaciones y transacciones financieras (como el 4×1000), que encarecen el uso del capital independientemente de su rentabilidad efectiva. El país también tiene una corta red de convenios para evitar doble imposición internacional, con solo 16 acuerdos en comparación con un promedio de 75 en la OCDE, generando incertidumbre en la inversión extranjera y transfronteriza.

Preocupación entre empresarios locales y expertos

La excesiva presión tributaria no pasa desapercibida para los empresarios locales. Fernando Basto, consultor con más de dos décadas de experiencia en supervivencia empresarial, subraya la preocupación creciente en el sector privado por cómo la carga fiscal limita el desarrollo de negocios, especialmente para las pequeñas y medianas empresas. Según Basto, “un sistema tributario que grava excesivamente el capital frena la innovación y reduce la capacidad de las empresas para reinvertir y crecer, lo que se traduce en menos empleos formales y un mercado menos dinámico”.

Para Basto, es fundamental que Colombia reconsidere su política tributaria para hacerla más competitiva, asegurando que los impuestos no penalicen la inversión ni la creación de riqueza, aspectos que son claves para la sostenibilidad económica del país.

Recomendaciones para mejorar la competitividad fiscal

El ICP sugiere cinco áreas prioritarias para la mejora del sistema tributario colombiano: primero, ajustar la tributación de la inversión dentro de las empresas para que se graven solo las ganancias efectivas y se permita la deducción inmediata del gasto en inversión; segundo, reducir la sobrecarga impositiva que implica tributar varias veces el mismo capital; tercero, ampliar las bases tributarias para diversificar el recaudo y permitir tarifas más moderadas; cuarto, fortalecer la apertura y reglas para la inversión internacional, incluyendo la ampliación de convenios para evitar la doble imposición; y finalmente, garantizar estabilidad en las normas fiscales para generar mayor certidumbre en los inversionistas.

El informe destaca que la responsabilidad fiscal es clave para implementar estas reformas sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas, lo que implica simplificar el sistema y ordenar el gasto estatal para moderar las tarifas sin generar distorsiones económicas.

El ICP advierte que el deterioro en la competitividad fiscal colombiana ha sido progresivo y ha coincidido con reformas tributarias impulsadas por distintos gobiernos, lo cual indica una falla estructural en el funcionamiento del Estado, que tiende a expandir su gasto y, en consecuencia, a demandar mayores recaudos mediante un sistema tributario cada vez más complejo y gravoso.

En conclusión, mejorar el tratamiento tributario del capital es esencial para aumentar la inversión, promover la creación de empleo formal y fomentar una economía más dinámica y competitiva en Colombia, retos que demandan atención urgente para evitar que el país siga rezagado en la competitividad fiscal a nivel internacional.

Redacción BusinessCol

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