COLOMBIA, Julio 22 de 2026. La combinación de un aumento histórico en la demanda eléctrica, la demora en la ejecución de proyectos de generación y transmisión, y el pronóstico de un fenómeno de El Niño muy fuerte, ha generado una seria alerta sobre la estabilidad del sistema eléctrico colombiano. Según el último Boletín de Seguridad Energética emitido por XM, operador del Sistema Interconectado Nacional (SIN), la energía firme disponible no alcanza a cubrir la demanda proyectada bajo escenarios de sequía extrema, anunciando déficit que podrían extenderse durante los próximos tres periodos de obligación.
Este año, la demanda promedio diaria durante julio alcanzó 262,67 gigavatios hora (GWh), con una demanda máxima de 12.475 megavatios (MW), evidenciando un aumento del 6,67 % frente al mismo mes del año previo. Este repunte se atribuye parcialmente a temperaturas inusualmente altas, que incrementan el uso de equipos de refrigeración. En respuesta, XM tuvo que activar medidas de desconexión de carga para asegurar la confiabilidad del sistema, principalmente en la región Caribe, donde las limitaciones de capacidad de la red se han hecho más evidentes.
El fenómeno de El Niño, previsto con una probabilidad del 81 % de alcanzar una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre, amenaza con reducir los aportes hídricos a las centrales hidroeléctricas y con incrementar la dependencia de plantas térmicas, cuyo funcionamiento requiere de combustibles como el gas natural. Esta situación genera un desafío adicional para el sistema, en un contexto donde la producción nacional de gas ha disminuido y la importación ha aumentado.
Los pronósticos de XM estiman un déficit de 3.107 GWh para el periodo 2025-2026, que podría crecer a 5.468 GWh en 2026-2027 y mantenerse en más de 5.000 GWh para el año siguiente. Esta tendencia alarmante se relaciona con un rezago significativo en la incorporación de nueva capacidad de generación: de los 4.475 MW proyectados para 2026, solo 669 MW han sido añadidos al sistema, lo que representa apenas el 14,9 % de lo planificado. Además, 42 proyectos importantes de transmisión presentan retrasos, limitando la capacidad de distribución hacia las regiones con mayor consumo.
Especial atención recibe la región Caribe, donde la combinación de crecimiento urbano, expansión poblacional y altas temperaturas ha generado una demanda eléctrica particularmente dinámica. Las restricciones en generación y transporte han motivado la aplicación de 233 instrucciones de desconexión de carga entre abril y julio, medidas preventivas para mantener la estabilidad del sistema.
Expertos del sector energético como el exministro Amylkar Acosta y la presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, coinciden en que el país llega a este reto con inferiores márgenes de respaldo que en episodios anteriores y que la situación requiere de acciones coordinadas y urgentes. Entre las recomendaciones se destacan el cuidado y protección de los embalses, garantizar la operación de plantas térmicas, intensificar campañas de ahorro energético y acelerar la entrada en operación de proyectos de generación y transmisión. Gutiérrez también subraya la necesidad de contar con fuentes de generación confiables que respalden la incorporación continua de energías renovables.
El fuerte calentamiento en la región del Pacífico, reflejado en una anomalía de temperatura superficial del mar de 1,8 grados Celsius, confirma la intensidad del fenómeno de El Niño y anticipa una etapa de estrés prolongado para el sistema eléctrico. En este escenario, la generación térmica tendrá que sostener su operación durante aproximadamente cuatro meses con un nivel histórico de exigencia, generando retos adicionales en la logística y economía del gas natural, combustible clave para estas plantas.
Además de los riesgos energéticos, un El Niño fuerte afectaría otros sectores económicos, como el agropecuario, con potenciales daños a cultivos de arroz, maíz, café, yuca, palma y otros, impactando también los precios de alimentos. Desde el punto de vista financiero, la mayor dependencia de generación térmica y el incremento en costos de los combustibles podrían trasladarse a los precios de la energía, impactando comercializadores y consumidores finales.
En resumen, el sistema eléctrico colombiano enfrenta un escenario crítico, en el que la adecuada combinación de esfuerzos públicos y privados será determinante para evitar restricciones severas en el suministro eléctrico. La atención debe centrarse en acelerar la implementación de infraestructura energética, maximizar el uso eficiente del agua y garantizar la operación estable del parque térmico durante los meses más exigentes.
Redacción BusinessCol
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