COLOMBIA, Julio 27 de 2026. La reciente decisión de Estados Unidos de aumentar el arancel del 10 % al 12,5 % para varios productos colombianos ha generado preocupación significativa entre los exportadores nacionales, quienes ya enfrentaban retos derivados de una revaluación del peso colombiano y del aumento de los costos de producción. Esta combinación de factores ha impactado la competitividad de las exportaciones hacia el principal mercado para Colombia, profundizando la presión sobre sectores clave y reforzando la necesidad de acelerar las gestiones para recuperar condiciones comerciales favorables.
Aunque la medida estadounidense excluye productos estratégicos como el café, banano, petróleo, oro y aguacate, mantiene el nuevo arancel sobre bienes como flores, confecciones, alimentos procesados, chocolates, cosméticos y otras manufacturas. Esta situación afecta directamente los ingresos de los exportadores, pues si bien el gravamen es inicialmente asumido por el importador en Estados Unidos, es probable que termine repercutiendo en menores precios para los exportadores, mayores costos para el consumidor o una combinación de ambos.
Para los gremios, la dificulta no se limita al incremento arancelario, sino que se agrava por la apreciación del peso frente al dólar, factor que reduce los ingresos que reciben las empresas por sus ventas internacionales, al tiempo que la mayoría de sus costos permanece en moneda local. Javier Díaz, presidente de Analdex, destacó que, además de la tasa de cambio, factores como el alza en salarios, la reducción de la jornada laboral, y el aumento significativo en costos de transporte y fletes han incrementado los costos operativos de manera extraordinaria.
Sectores altamente dependientes del mercado estadounidense, como el floricultor, han experimentado una caída estimada del 26 % en sus ingresos por exportaciones debido a la combinación de revaluación y mayores costos. Laura Valdivieso, presidenta de Asocolflores, explicó que cerca del 80 % de las flores colombianas se destinan a Estados Unidos, lo que hace que cualquier cambio en las condiciones comerciales tenga efectos inmediatos en la producción y el empleo. Además, el sector enfrenta presiones adicionales por el aumento sostenido de costos laborales y de insumos agrícolas.
También otros productos como la tilapia fresca, procesados de aguacate, frutas procesadas y confecciones están bajo el impacto del nuevo arancel, enfrentando mayores costos para acceder a Estados Unidos. En contraste, sectores como banano y café quedaron excluidos del reciente aumento arancelario, lo que representa un alivio en medio de la coyuntura compleja. Emerson Aguirre, presidente de Augura, considera que la exclusión del banano protege miles de empleos rurales y abre una oportunidad para fortalecer la relación comercial bilateral. Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, valoró la exclusión del café, destacando que se mantiene la competitividad frente a Brasil.
Frente a este panorama, el Gobierno colombiano ha intensificado las conversaciones con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y funcionarios de la embajada para preservar la relación comercial. La viceministra de Comercio Exterior, Sofía Cañón, señaló que se han adoptado resoluciones y decretos para fortalecer el marco normativo, especialmente en temas relacionados con el trabajo forzoso, aunque algunos esfuerzos legislativos no prosperaron.
El gremio Analdex propuso implementar mecanismos que prohíban el ingreso de mercancías producidas con trabajo forzoso, potenciar herramientas de trazabilidad y establecer una hoja de ruta verificable para gestionar una reducción del arancel y ampliar las exclusiones para productos estratégicos. Además, ha insistido en que la negociación no debe recaer únicamente en las empresas exportadoras y que es necesario avanzar en la reducción de costos logísticos, energéticos y regulatorios, así como en facilitar el acceso a coberturas cambiarias y financiación exportadora.
Por su parte, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, manifestó un «optimismo prudente» con respecto al trabajo del nuevo Gobierno para avanzar en las demandas de Estados Unidos y revisar el gravamen. En conjunto, gremios y el Ejecutivo reconocen que el desafío no solo es negociar una reducción de aranceles, sino también recuperar la competitividad en un entorno donde la apreciación del peso, el aumento de costos internos y nuevas exigencias regulatorias están redefiniendo las condiciones para las exportaciones colombianas en su principal mercado internacional.
Redacción BusinessCol
Contenido editorial elaborado con apoyo de inteligencia artificial y revisión de fuentes públicas. Si encuentra alguna inconsistencia o desea solicitar una corrección, puede contactar al equipo editorial de BusinessCol.
