COLOMBIA, Octubre 23 de 2026. La instalación de barcazas flotantes que generan electricidad con diésel podría ofrecer una solución temporal para el sistema eléctrico colombiano, aportando hasta 500 megavatios (MW) en medio del fenómeno de El Niño, que afecta la disponibilidad hídrica y presiona la capacidad de generación. Sin embargo, esta alternativa presenta importantes desafíos técnicos, logísticos y económicos.
Estas centrales eléctricas móviles, montadas sobre plataformas flotantes, permiten incorporar generación sin necesidad de construir nuevas plantas en tierra, facilitando así una respuesta rápida frente a emergencias energéticas. Según el experto Julio César Vera, aunque son técnicamente viables, su incorporación no garantiza una solución inmediata para evitar racionamientos, ya que depende de la disponibilidad de los equipos, la capacidad de conexión a la red y el suministro continuo de diésel.
La potencia instalada no necesariamente se traduce en energía firme, ya que el funcionamiento continuo requiere mantener el combustible, el mantenimiento adecuado y superar las posibles restricciones en el sistema eléctrico colombiano administrado por XM. Por ejemplo, una barcaza típica de 100 MW puede producir teóricamente hasta 2,4 gigavatios-hora (GWh) diarios si opera a plena capacidad las 24 horas; sin embargo, factores operativos y de infraestructura reducen esta cifra.
En escenarios de mayor escala, un conjunto de barcazas de 500 MW podría generar hasta 12 GWh diarios, equivalente al 4,8% de una demanda diaria promedio estimada en 250 GWh. Aun así, estos aportes dependen de que las instalaciones portuarias cuenten con la profundidad, espacio, seguridad y condiciones para recibir estas unidades, además de poseer la infraestructura eléctrica adecuada para evacuar la energía generada sin congestionar el sistema.
Las ciudades portuarias como Santa Marta, Cartagena, Barranquilla y Buenaventura han sido mencionadas como posibles puntos de instalación, enfatizando que la capacidad de la red eléctrica y la logística para suministrar diésel son condiciones indispensables para que estas plantas flotantes operen eficazmente en la región Caribe, zona con necesidades particulares de generación y restricciones para transportar energía.
Un gran desafío económico de esta alternativa es el costo del combustible. El diésel debe importarse y su consumo varía entre 0,20 y 0,30 litros por cada kWh generado, lo que implica costos solo por combustible entre 1.057 y 1.586 pesos colombianos por kWh, si se toma un precio de referencia de 20.000 pesos por galón. Estos valores no incluyen otros gastos como alquiler de barcazas, operación, mantenimiento, transporte y almacenamiento del combustible, lo que podría elevar considerablemente el costo total.
La magnitud del combustible requerido también es considerable. Una barcaza de 100 MW funcionando las 24 horas consumiría entre 130.000 y 200.000 galones de diésel diarios, mientras que una flota de 500 MW demandaría entre 630.000 y 950.000 galones por día. Este volumen implica retos logísticos importantes y riesgos ambientales inherentes al manejo y almacenamiento de grandes cantidades de combustibles fósiles.
El costo elevado de la generación con barcazas podría presionar las tarifas eléctricas en el país, aunque esto dependerá de las reglas del mercado mayorista, mecanismos de contratación y eventuales medidas de respaldo o financiamiento que el Gobierno establezca.
Julio César Vera advierte que esta tecnología debe analizarse como parte de un portafolio más amplio de acciones para la confiabilidad del sistema eléctrico, incluyendo la recuperación de plantas térmicas existentes, aseguramiento del suministro tanto de gas natural como de combustibles líquidos, aprovechamiento de generación renovable y gestión de la demanda.
Finalmente, la rapidez para disponer de las barcazas es crítica. La disponibilidad inmediata de unidades, la infraestructura portuaria y las conexiones eléctricas determinarán si estas plantas pueden operar a tiempo para mitigar el impacto del fenómeno de El Niño. De lo contrario, los plazos podrían prolongarse meses si es necesario construir o contratar estas plantas.
Esta opción energética debería evaluarse con rigurosidad para asegurar que las inversiones y decisiones gubernamentales respondan a un balance claro entre costo, viabilidad técnica y capacidad real de contribuir a la seguridad energética nacional.
Redacción BusinessCol
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